Raviolis de oblea. Ravioli de vegetales aromáticos

En Mugaritz a veces proponemos platos que invitan a masticar mucho, más de lo que estamos habituados, con el fin de hacer imaginar a quienes nos visitan cómo ha evolucionado la dieta del ser humano. Un dentista que estudió los cambios en la alimentación humana a lo largo de la historia encontró en estas transformaciones la razón de ciertas modificaciones fisiológicas en las personas. Masticar menos implica ejercitar menos los músculos de la cara, que pierde tono y termina modificando las facciones. La belleza tiene que ver con la salud y con la evolución de nuestros hábitos.

En esta ocasión lo que había que masticar una y otra vez, como un chicle, era un ravioli elaborado con obleas de pan de ostia que encerraban un caldo de gallina y mil hierbas. Separar el relleno de la lámina que lo envolvía resultaba complicado, así que la única forma de comerlo era masticarlo y tragar el conjunto. Por tanto, solo había dos alternativas: comer o no comer.

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