La mesa de queso: lo fermentado y lo podrido

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Cultura es cultivar, pero no es un acto aislado; es, por definición, parte de un proceso en curso  cíclico, pasado de generación en generación

Sandor Ellix Katz ,“ The art of fermentation”

 

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Cultivar con  la voluntad de perpetuar la vida; pero no hay vida sin muerte. Este es el gran círculo, el gran ciclo donde los extremos se tocan.

En este límite se encuentra el reino de los hongos, invisible, intangible y omnipresente; descomponen y transforman la materia para alimentar la vida. Los hongos y seres humanos, tan parecidos [1], han convivido desde tiempos inmemoriales.

Los hombres han dado a los hongos el fruto de su trabajo: la leche, el zumo de la fruta, la flor de la harina… perpetuándolos y convirtiéndose en queseros, bodegueros, panaderos,… en micro cultivadores.

Los hongos le han dado a los hombres los alimentos fermentados, que han pasado de generación en generación, perpetuando unos sabores y unos aromas enseñados y aprendidos, convirtiéndose en transmisores de cultura.

La vida y la muerte, la belleza y la decrepitud, lo fermentado y lo podrido… han sido siempre lo mismo, extremos de los ciclos que se funden y se confunden  en un límite habitado por los hongos.

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La instalación de ‘La mesa del queso’ de Mugaritz formará parte de URBANZIENTZIA – CIENCIA URBAN, la jornada de la ciencia del evento OLATU TALKA organizada por Teknahi. Esta iniciativa, que se encuentra dentro de las actividades de DONOSTIA- SAN SEBASTIÁN 2016, tendrá lugar el 21 de mayo en la zona de Iztueta, entre Gros y Egia.

 

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[1] Maurizio Montalti, “Continous Bodies, Cycles of decomposition triggering a simbiotic partnership between humans and fungi”

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